Las elecciones gallegas y la Ley Electoral

Leyendo los principales periódicos, escuchando las tertulias radiofónicas, o viendo a los analistas políticos, podemos constatar que el PP ha logrado un gran triunfo en Galicia, ganando tres escaños y consolidando su mayoría absoluta. El impacto —se hace raro que con la actual situación el partido que más recortes está aplicando crezca— obliga a ir a los resultados, y ahí llega la sorpresa: el PP pierde 135.493 votos (un 17 por ciento), obtiene un menor porcentaje de votos, y a pesar de todo gana escaños.

Las explicaciones pueden ser muchas: el hundimiento del PSOE, la ramificación del nacionalismo, la abstención… pero la realidad es que la principal culpable de la paradoja ‘popular’ es la Ley Electoral, esa que favorece a los grandes partidos y lastra a los pequeños. Así, vemos que al PP cada escaño le ha ‘costado’ 15.949 votos (UPyD, Escaños en Blanco y el partido de Mario Conde se han quedado fuera del Parlamento gallego con más votos) y al PSOE 16.300; mucho menos que a BNG (20.700) y a la sorprendente AGE del histórico Xosé Manuel Beiras (22.200 votos cada escaño). Si tuvieramos un sistema proporcional en el que no se aplicase la Ley D’Hont —gran trabajo del twittero @Conde_Crapula— el PP tendría 34 escaños (7 menos), el PSOE 15 (3 menos), mientras que AGE subiría hasta 11 (2 más) y BNG a 8 (1 más). Además, tanto UPyD, como Escaños en Blanco, SCD y CxG obtendrían uno cada uno. Otros cuatro escaños corresponderían al resto de fuerzas.

Este análisis, sin embargo, ni se verá en los medios generalistas, ni en los grandes partidos. De hecho, hoy mismo el presidente de La Rioja, Pedro Sanz (PP), comentaba en un desayuno informativo que es necesario reformar la Ley Electoral, pero no para hacerla más justa o más proporcional, sino para limitar el poder de las fuerzas nacionalistas. Hay que ser muy sinvergüenza para hacer un análisis así, cuando su partido es el más favorecido por la Ley. Pero en el resto de partidos no se quedan atrás: en julio, Eduardo Madina, uno de los pesos pesados del PSOE, aseguraba en una entrevista en Más Público que no creía que “fuera una prioridad una reforma electoral”, a pesar de ser la principal petición surgida del movimiento 15M.

Pero no son los únicos. Hasta IU, que se pasa el año criticando dicha Ley (normal, porque son uno de los partidos más perjudicados por ella), cuando tiene opción de cambiarla, cuando el poder pasa por sus manos, se baja los pantalones y se olvida. Así ha pasado en Andalucía, en Asturias y en Extremadura, tres CCAA donde han tenido la llave del Gobierno, en las que ni han puesto encima de la mesa la posibilidad de modificarla.

Cambiar la Ley Electoral es básico para que la ciudadanía recupere la confianza en la clase política —hay que recordar que la opción mayoritaria de los electores tanto en Galicia como en Euskadi fue la abstención—. La gente tiene que saber que cualquier voto es útil, y no solo si van a las sacas del PP o del PSOE. Muchos de los que no votan es porque saben que es inútil perder media hora un domingo para ir a echar la papeleta de un partido que tiene casi imposible lograr representación parlamentaria, porque además no tienen ningún tipo de repercusión en los medios.

PD: Espectaculares resultados del Partido Animalista – PACMA. Quizá los mejores de su historia en unas elecciones autonómicas. 7.729 personas (un 0,54 por ciento) dieron su apoyo al partido más ético y honrado de los que se presentaron a las elecciones, a pesar de que sabían que con este sistema electoral es muy difícil que llegue a lograr representación. Y todo ello, con una campaña de menos de 1.000 euros, muy lejos de los 750.000 euros que se gastó BNG; 1,1 millones del PSOE o el millón del PP. Así, PACMA ha logrado 7 votos por cada euro invertido, mientras que en el caso del PSOE se han gastado cuatro euros en cada voto, el BNG cinco y el PP casi dos. Los animalistas están en el camino correcto.

PD2: Gran éxito del polémico Beiras. El lunes las encuestas le daban entre 0 y 1 escaños, el miercoles 2 o 3, el viernes un techo de 7… y al final se llevó 9. Si la campaña dura 15 días más, se come al PSOE (Como hizo en A Coruña y Santiago de Compostela). Es increible como el veterano político ha sido capaz de hacerse con el voto de los indignados. La élite política debería reflexionar sobre las razones que pueden impulsar a los jóvenes indignados a apostar por políticos de otro tiempo como Beiras o Julio Anguita, veteranos pero honrados.

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