Pepe, la violencia y las faltas

En la Revista Futbolista de este mes hacen un análisis de Pepe, el central del Real Madrid. En concreto, Ismael Labrador (al que tengo el gusto de conocer personalmente) define las características principales del luso-brasileño —a saber: anticipación, capacidad para taponar y cerrar espacios, velocidad…) Sin embargo, creo que se equivocan con la relación entre la agresividad y las faltas que se comenten por partido. Asegura que la imagen de jugador violento de Pepe es falsa, porque solo realiza 0,8 faltas por partido, una conclusión a la que también llegó hace tiempo el diario As.

El problema es que las estadísticas en el fútbol son muy útiles (más para el análisis que para la preparación), pero no se pueden separar del juego real. Porque si los jugadores más agresivos fuesen los que más faltas comenten, veríamos que serían dos delanteros como Longo y Hélder Postiga; muy por encima de otros ilustres pegadores y tramposos como los Navarro (David y Fernando), Sergio Ballesteros o Marchena.

Para entender mejor la falta de relación entre jugadores agresivos y/o vilentos, lo mejor es ir equipo por equipo. Por ejemplo, en el Sevilla el segundo que más faltas por partido hace es Rakitic, el tercero Del Moral. Y para encontrar a Fernando Navarro (uno de los jugadores más sucios de la Liga) tienes que ir hasta el puesto 8. En el Levante el que más faltas hace es Barkero, un jugador más limpio que Navarro y Ballesteros (12 y 14, respectivamente, que más faltas cometen por partido en el equipo granota).

Y el problema en el análisis es que Pepe no es violento o agresivo en su estilo de juego, sino que se le va la cabeza gravemente, y con cierta frecuencia (habitualmente, cuando se le exige). Unas veces esa ansiedad se transforma en errores —por ejemplo, en el gol de Messi que supone el 1-1 en el último Clásico, en el que se come un balón en el área pequeña—, y otras veces se transforma en violencia.

Pepe y Casquero

Foto del Diario Vamos

Y es que muy pocos jugadores han dato tantas imágenes para la polémica. El percance con Casquero, cuando se lio a patadas y después le dio un puñetazo a Albín (uno de las imágenes más antideportivas que se han visto en Europa en mucho tiempo), fue el primero. Pero después vinieron agresiones contra Messi en un Madrid – Barça de Copa del Rey, en el que pisó al astro argentino; un pisotón a Xavi Torres para intentar recuperar un balón cuando el árbitro ya había pitado; una agresión a Cissokho (aquel partido fue un no parar de Pepe); e incluso una patada a su propio compañero Arbeloa.

Todas esas imágenes no son lances de juego, son momentos de enajenación mental en los que Pepe queda retratado como un jugador violento, agresivo. No hay ni lances de juego, ni entradas fuertes, ni saltos sacando el codo (que hay de todo); solo agresiones. Y es posible que no se pueda hacer una recopilación de vídeos así de ningún otro jugador que esté en activo. Por lo tanto, ni faltas por partido, ni tarjetas por partido, ni nada de nada: Pepe es violento porque tiene detrás un rastro de sangre que nadie iguala.

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